El Cáñamo en el papel

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El Cáñamo en el papel

Se trata del uso industrial más extendido, junto con el textil, desde tiempos remotos. Dominó a nivel internacional este sector, el papelero, sector imprescindible sobre todo en tiempos pasados, pues era la única manera de mantener y comunicar conocimientos y datos de forma segura. Pero hoy en día es un producto olvidado, del que solo podemos encontrar resquicios de su uso en diferentes marcas de papeles de fumar, todo ello fruto de una historia de intereses políticos e industriales.

VENTAJAS INDUSTRIALES

Para la producción de papel, como en cualquier tipo de producto, uno de los puntos más importantes es la obtención de la materia prima. Hoy en día en el sector papelero, la mayor parte de esta se obtiene de los árboles, la pasta de celulosa maderera, que en su producción tiene varios inconvenientes en comparación con el cáñamo.

El primero de ellos es que, en términos de productividad, la madera pierde la partida con respecto al cáñamo, y es que no se debe menospreciar a éste en términos productivos, pues es una planta que ofrece alturas de hasta 4 y 5 metros dependiendo de las latitudes de cultivo y con una producción de fibra altísima. De hecho, un acre (0,4 hectáreas) cultivado con cáñamo produce la misma cantidad de pasta que 4.1 acres (1,64 hectáreas) de árboles en el mismo periodo de tiempo. Otro inconveniente importante en la industria maderera es la ausencia absoluta de garantías en muchos de los países productores, en los cuales se talan sin ningún tipo de control extensas zonas de selva, muchas veces protegida, para la producción de pasta para papel. Este es un hecho recurrente y de sobra conocido en muchos países de Sudamérica y del sudeste asiático, los cuales, sumidos en la pobreza y la corrupción de sus gobernantes, permiten esta situación para beneficio de empresas provenientes en muchos casos de países ricos que continúan con una actitud más propia de la época colonial.

Sin embargo, el cáñamo es una materia prima que carece de estos problemas, al no ser un tipo de explotación forestal. Como cultivo agrícola tiene unas cualidades excepcionales, puede ofrecer 2 y hasta 3 cosechas en determinadas latitudes. Es una planta que para sus producción para fines industriales tiene unas necesidades nutricionales bajas, que por otro lado se adapta perfectamente a los productos biológicos, por lo que se eliminan pesticidas y demás productos tóxicos del ciclo de cultivo, obteniéndose con facilidad un producto 100% ecológico.

Por otra parte, en lo que se refiere al proceso productivo de fabricación del papel, la producción de pasta de papel proveniente de la madera tiene un coste medioambiental alto por el uso masivo de productos sulfurosos, así como la utilización de cloro y cenizas de sosa. Este hecho, pese a que se han conseguido algunas mejoras, sigue siendo una gran fuente de contaminación de ríos y acuíferos. La pasta proveniente del cáñamo para su producción necesita solo de un 14% a un 25% de los compuestos sulfurosos utilizados en la madera, pues contiene del 4% al 10% de lignina, mientras que en los árboles el margen se encuentra en el 18 – 30 % de este elemento sobre el que actúan los compuestos sulfurosos al romper sus moléculas, proceso imprescindible para la fabricación de papel. Otro punto crítico es el blanqueamiento del papel, mientras en el caso del papel proveniente de madera se blanquea usando cloro, que provoca una grave contaminación por dioxinas, en el caso de cáñamo se usa peróxido de hidrogeno que tiene un efecto más inocuo en el medioambiente, pues al ser inestable se degrada con facilidad en oxígeno y agua. Además, se elimina por completo el uso de las cenizas de sosa, por lo que en conclusión se puede decir con total certeza que el papel de cáñamo en comparación con el de madera tiene unos efectos medioambientales mucho más leves.

Al final del proceso productivo tendríamos, en el caso del papel de madera, un producto que nos ofrece una durabilidad muy corta y que se amarillea con mucha facilidad, y tratándose de un material cuya función principal es la de transmitir conocimientos y datos en el tiempo, es un inconveniente importante. En su favor habría que decir que disfruta de una mayor versatilidad de productos papeleros con respecto al cáñamo, pero este por el contrario tiene una durabilidad altísima y no se amarillea. De hecho, todavía se conservan documentos orientales en papel de cáñamo con más de 1500 años de antigüedad.

HISTORIA

Muchos de vosotros os preguntareis, ¿cómo teniendo tantos pros no tiene al menos una posición más relevante en la industria papelera? La realidad es que hubo un tiempo en el que lo tuvo, de hecho, dominó su sector durante casi toda la historia. Para que podáis comprender mejor la complejidad de la historia del papel de cáñamo nos remontaremos al año 100 d.C. Fue en esos tiempos cuando en Asia inventaron el papel de cáñamo, del que realizaron una mezcla con morera en su práctica inicial. Como en muchas otras cosas, fue una civilización avanzada que protegía sus inventos de las civilizaciones extranjeras, pero pese a las prohibiciones asiáticas de exportación de semillas de cáñamo bajo pena de muerte, consiguió llegar a los países islámicos merced al contrabando. Estos llevaron el papel hasta la península ibérica durante su invasión. Se cree que hacia el 1150 se instaló el primer molino de Europa para tal fin en la provincia de Alicante, y a través de aquí se extendió rápidamente por el resto del continente, acaparando en muy poco tiempo un porcentaje altísimo del mercado.

Casi la totalidad de libros y documentos se realizaban en este papel. Autores importantísimos como Gutenberg, Mark Twain, Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Lewis Carroll y muchísimos más escribieron sus obras en papel de cáñamo.

Tras conquistar el territorio europeo continuó su expansión, esta vez por América. Durante muchos años las colonias americanas dependieron totalmente en su abastecimiento de papel desde Inglaterra, hasta que en 1690 William Rittenhouse estableció la primera fábrica de pasta de celulosa de cáñamo en las Américas británicas. Muchos le siguieron en el camino, hasta que Benjamin Franklin construyó la que sería la primera gran industria papelera del país, realizando papel hecho con cáñamo, lo que supuso la independencia parcial del abastecimiento de papel de Inglaterra, con lo que se consiguió editar libros con libertad y, sobre todo, la edición de una prensa colonial independiente, lo que fue un paso imprescindible dentro del movimiento que llevó finalmente a la independencia de EEUU. El cáñamo fue la materia prima que se utilizó para realizar el papel donde se redactó la Declaración de Independencia y la tela con la que se hizo la primera bandera del nuevo país.

CAIDA Y ATAQUES

Posteriormente a la independencia de Inglaterra, el cáñamo siguió extendiéndose rápidamente por el país, llegando a contar en 1810 con 185 fábricas de papel de cáñamo funcionando. Al igual que en el resto del mundo, el cáñamo copaba el mercado, llegando a ser la materia prima de la cual se generaba del 75% al 90% de la producción mundial de papel. No fue hasta comienzos del siglo XX, cuando se desarrolló maquinaria que facilitaba el procesamiento de pasta de madera, y esta empezó a ganarle terreno al cáñamo, que necesitaba un proceso laborioso para la obtención de la pasta.

No era la primera vez que tenia que competir contra otra materia prima, pero esta vez suponía un abaratamiento enorme de los costes productivos, y supuso un duro traspiés a los intereses del cáñamo. Los inversores vieron como, además de un coste productivo menor, con la impunidad medioambiental de aquellos tiempos, les salía mas rentable comprar grandes extensiones de árboles para posteriormente talarlos, que cultivar año tras año con todos los costes productivos añadidos. Por lo que el papel de madera comenzó una expansión a nivel mundial, en la que el cáñamo se vio totalmente superado por un producto mucho más rentable.

Esto fue así hasta que en 1916 G.W Schilchten inventó una revolucionaria descortezadora para el cáñamo que permitía una fácil extracción de la fibra a un coste bajísimo, y aunque le costó encontrar apoyo económico para desarrollarlo, en los años 30 lo consiguió, recuperando rápidamente parte de la cuota de mercado perdida. Incluso las dos revistas industriales más importantes de la época en EEUU, Popular mechanics y Mechanical Engineering, escribieron sendos artículos en los que ponían por las nubes las cualidades del cáñamo para la producción de papel, por lo que parecía que podía volver a recuperar su lugar, al recuperar la rentabilidad en la producción, pero había mucha gente con muchos intereses que no querían que eso fuera así. Entre ellos estaba la petroquímica Dupont, que en esta época había patentado el proceso para elaborar papel de pasta de madera en el que se utilizaban sulfitos, y también había patentado una serie de tejidos sintéticos que tenían como principal competidor a los tejidos de cáñamo, amén de ser uno de los principales productores de aceites procedentes del petróleo que, a su vez, tenían como principal competidor al aceite de cáñamo.

Por otra parte, estaba la Hearst Paper Manufacturing Division, que editaba varias revistas y periódicos sensacionalistas a escala nacional, del que era propietario William Randolph Hearst que también era dueño de cientos de miles de hectáreas de bosque que estaban destinados a la producción de papel. Estos no fueron los únicos, pero sí los que más firmemente se propusieron terminar con el cáñamo. Para ello decidieron atacar los dos por el mismo sitio: la psicoactividad de la planta. En esta época el consumo de marihuana por parte de la población estadounidense era bajísimo, en su amplia mayoría se reducía a los inmigrantes mejicanos y a la población negra, pero en ello vieron un argumento con el que conseguir prohibir esta planta, y se pusieron manos a la obra. Hearst empezó una despiadada campaña de difamación contra el cáñamo en sus medios sensacionalistas. Hablaba constantemente de sucesos supuestamente relacionados con la marihuana en los que inmigrantes mejicanos y negros, se volvían locos y cometían salvajes crímenes estando bajo la influencia del THC; asesinatos, mutilaciones, pedofilia, violaciones, etc. Su único objetivo era demonizar esta planta y que la sociedad lo viera como algo peligroso a pesar de que habían convivido siempre con ella sin problema, pero, en una época en la que la información disponible era tan escasa, engañar a la sociedad a base de repetir algo era relativamente fácil.

Por otra parte, la Dupont por medio de Andrew Mellon que era propietario del Banco Mellon, el mayor prestamista de la Dupont, y que había sido nombrado Secretario del Departamento del Tesoro, nombró a su archiconocido sobrino, Harry J. Anslinger, director de la recién reorganizada Oficina Federal de Narcóticos y Drogas Peligrosas, (FBNDD en sus siglas en inglés). Éste también comenzó una ardua labor para seguir desprestigiando al cáñamo, hasta conseguir la aprobación de la Marihuana Tax Act, una ley diseñada por él mismo para prohibir por completo el cáñamo en todas sus formas y en la que, para su aprobación, solo se sirvieron de recortes de la prensa sensacionalista de Hearst y de los supuestos sucesos relacionados con la marihuana de los que versaban como argumento. Ignoraron la opinión de la Asociación Médica Americana (AMA) y de muchos expertos de otros campos que defendían el valor industrial del cáñamo.

Con lo que finalmente, lo que podríamos determinar como el primer “lobby” empresarial americano, triunfó y consiguió vía libre con la prohibición del cáñamo, y no solamente en EEUU, sino en la amplia mayoría de países, ya que estos siguieron de forma sumisa los dictámenes de la principal potencia mundial, llevando a la ilegalidad a esta planta que tantos recursos y riquezas había ofrecido a la humanidad y que tan pocos problemas le había causado.

SITUACION ACTUAL

Esta prohibición perduró, como bien sabréis, durante muchos años, pero con las innovaciones agrícolas y tecnológicas, y mediante la selección genética se consiguieron producir variedades de cáñamo con niveles ínfimos de THC, con lo que el único argumento que tenían los prohibicionistas se vino abajo y, aunque en algunos lares se resistieron, consiguió volver a ser legal en la mayor parte del mundo. Ya desde hace más de dos décadas su cultivo está subvencionado por la Unión Europea y es una materia prima que no para de crecer su valoración para diferentes usos industriales. Pero en el caso del papel no ha sido así por diferentes factores, aunque el principal es la llegada del mundo digital, que ha generado que el uso del papel se haya reducido considerablemente y que la importancia de la durabilidad sea menor, ya que el formato digital nos garantiza esa persistencia, por lo que el papel de cáñamo ha perdido una de sus principales ventajas como producto.

Hoy en día se puede encontrar papel de cáñamo de muchos tipos, pero su uso es residual. En el único subsector dentro de la industria papelera donde ha conseguido recuperar presencia es en el de el papel de fumar, en donde desde hace algo más de una década empezaron a surgir formatos realizados con papel de cáñamo, y hoy en día la práctica totalidad de marcas importantes tienen uno o varios formatos de este tipo de producto con éxito entre los consumidores. En el resto de la industria papelera se antoja difícil que recupere su posición, pues priman los costes del cambio industrial frente a la durabilidad, y en tiempos de la obsolescencia programada, donde a una gran parte de la industria le interesa productos con una durabilidad corta cuando no efímera, no parece que el papel de cáñamo tenga su lugar, y testigos somos y seremos nosotros de la pérdida de datos e información por el deterioro del papel de celulosa en pocas décadas frente a los cientos de años, cuando no milenios, que nos ofrecería el papel de cáñamo

Por | 2022-05-17T18:11:41+00:00 marzo 16th, 2021|Sin categoría|Comentarios desactivados en El Cáñamo en el papel

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